viernes, 27 de abril de 2007

CHURRETE DE LUNA

Ay mama mía. Han pasado unos cuantos días y te tengo abandonado, Caranzeiro. Poco ha cambiado el mundo. Lo más notable que me ha ocurrido (de lo bueno) ha sido ver a Maradona de nuevo por los campos haciendo de las suyas. Disfrazado de chaval de 19 años y haciéndose llamar Lionel Messi.

Lo más notable de lo malo tiene mucho que ver con aquello que creía preferir no ver, pero que ví. Ahora no sé si lo que oí lo hubiera preferido oír o no. Pero da igual. Da lo mismo preferirlo o no. Lo oyes y ya está. Y te suena de algo. De mucho. La historia de siempre. Palabras tal vez inapropiadas me llegan a la mente. “Traición” rebota dentro de mi vacío cráneo. Realmente… ¿me importa? Claro que me importa. Ojalá no me importara.

Si no me importara, hace tiempo todo hubiera cambiado… o tal vez no. Es lo mismo. Como dijo el yugoslavo “fútbol es fútbol”. Y podemos hablar de mil equipos, millones de jugadores, jugadas, goles, partidos, faltas, penaltis, tarjetas y lo que nos salga de dentro. Podemos especular cual diario deportivo en jornadas estivales. Cuando la información brilla por su ausencia los rumores toman presencia. Pero fútbol es fútbol. Y ya está.

Hay gente que oye voces. Voces que les dicen cosas. Voces que les piden cosas. Que les mandan cosas…

Yo oigo rumores. Voces lejanas distorsionadas por el eco de arroyos que sólo existen en mi mente. Arroyos que conozco tan poco como los que, no tan lejos, se extienden a mi alrededor. Vaya mierda. Si al menos oyera voces…

Tal vez no las escucharía, pero sería tranquilizador. La poca fortuna de los rematadamente locos es que los comerá antes su locura que su soledad, porque ellos, como el Liverpool, “never walk alone”.

“Alone” no es andar un tío por ahí sin compañía ninguna, atravesando desiertos silenciosos de arenas movedizas con ganas de estarse quietas. “Alone” no es un niño olvidado por sus padres en navidad que pone trampas a los cacos que quieren entrar a su casa, a robar y a sabe dios qué otros oscuros fines. “Alone” no es un puretas que le da por pensar a mazo y comer bayas del bosque mientras reflexiona para dar sentido a una existencia carente de sentid de por sí.

“Alone” es otra cosa. Es lo que uno está cuando pierde. No un partido ni dos. No un billete ni tres. No un amigo ni cuatro. “Alone” es perderlo todo. Aunque no hayas perdido nada. Supongo que es perder el “norte”. Aunque seas del sur…

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Las sorpresas de ahora no son como las de antes. Parece como si hoy en día sólo te sorprendas de que te rajen el cuello o de que te caigas por la ventana. ¿Qué fue de las viejas sorpresas que te daba la vida cuando ni tan siquiera estabas preparado para saborearlas? Ahora que lo estás, moñas, saboreas sólo la putrefacción de tus caries.

Pero "everything gonna be alright" como dicen las canciones y "dont worry be hapy" como cantan los mamones. Alma mía del divino firmamento, esto no es un blog, es una puta paranoya.

Para entender una obra abstracta hay que ser, como mínimo, tan gilipollas como su creador. Y aun siéndolo tanto, es difícil que los gilipollas se entiendan entre sí.

Ésto no es abstracto, ni yo gilipollas. Ni el fútbol es fútbol, no te jode... Lo soy como el que más. Pero distinto. Ni mejor ni peor (ya me jodería que nos examinaran a los gilis). En fin, cuando no hay nada en la botella, es inútil inclinarla sobre el vaso, ¿no?

Mejor inclínala sobre la boca, echa la cabeza hacia atrás, que para cuando te des cuenta que ningún néctar divino baja hacia tus entrañas, gilipollas, cuando te des cuenta, ya estarás borracho. O ebrio. O morao. O patrás. O pacuenca. O como le guste decir a cada gili.

A mi me gustan las botellas llenas. Me gusta el fútbol y las nenas. Y también me gusta marcharme diciendo "hola buenas". Y bien buenas...

No cumplí 26.

miércoles, 18 de abril de 2007

Los Ciclos de Caín

"Como gusanos. Como cientos de gusanos saliendo de un purulento agujero en la tierra".

Ciertamente y creyendo en esa extraña energía... tal vez si le doy mucho la vuelta a la cosa... es como si el mismo Señor de Destino me diera una segunda oportunidad. Una nueva ocasión para disparar la flecha y no fallar. Aunque fallar es lo de menos. Lo importante es disparar.

La fe es una cosa muy rara. Muy bonita, pero muy puta. Por eso es fe. Si no sería amor. Amor al triunfo.

El amor también es muy puto. Se parece un poco a la fe. Pero no es tan bonito, y tal vez más puto.

Pero el amor es el motor y la fe no vale para nada. Llegado el caso.

A menos que... exista una extraña energía.

...

Un tanto peliculera la energía de la fe...

martes, 10 de abril de 2007

Y el martes llegó el lunes...

Llegó. Y no me quería levantar a la mañana. Pero me levanté. "Amanece que no es poco".

No sé, parece como si la vida misma tratase de mostrarme el camino. Hoy he visto cosas que creí que era mejor no ver. Pero ya no estoy tan seguro. Tal vez fue bueno verlas. No sé como, porque eran horribles, pero quizá fue bueno. Quizá necesario. Quizá imprescindible. Miro el reloj ausente de mi muñeca y me doy cuenta de que poquito a poquito ha pasado ya demasiado tiempo. Demasiado. Las últimas cadenas se han roto. Los últimos eslabones que amarraban con soldadura el incierto futuro al lejano y feliz pasado. Ya no existen.

Si lo miro por el lado bueno, por fin soy libre. Libre en esta mierda de desierto, pero libre. No sé si cambié, si debería haberlo hecho o hacerlo ahora. Algo habrá que hacer. Pero creo que el espíritu es el mismo. El mismo que aquel pibe. Venido a menos, claro, como un viejo crack fichado para deleite del equipo del pueblo. Como un viejo pistolero del área luchando en Japón por la puta pasta. O por seguir jugando... seguir siendo... sobrevivir. Pero aquí estamos. Japón sigue quedando a tiro de piedra y mañana llegará enseguida. Y pasado. Y luego viernes, eucaristía de vino y pipas de la paz. De la paz ganada. La libertad vigilada. El tedio elegido. El camino silencioso de los que se niegan a perder la razón... aunque nunca la tuvieran. Al tajo.
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No hay gana ninguna. Menos mal que dejamos atrás el gris invierno y la primavera comienza a parecerse a su primo el verano, aunque sólo sea eso, una apariencia. Me dice Lingo por sms que Hristo Stoichkov es el nuevo entrenador del Celta. Una buena noticia. Si hoy perdimos algo del pasado, algo del pasado recuperamos. Vuelve el búlgaro. Con su genio sin fin. Con sus ideas claras. Con ese carácter que nunca cambia. Me alegro mucho de que vuelva. A ver si es verdad.

Y es que el de Plovdiv se parece mucho a mis "ídolos". Y lo dice uno que no los tiene. No lo llamaría ni admiración. Más bien apoyo. Compañero le diría yo. Aunque no nos parezcamos en casi nada (o en casi todo, qué se yo). Sólo sé que muere y mata por sus colores y que odia a muerte al enemigo. Pero es un tío capaz de tomarse las garimbas hasta con el puto diablo. Hristo es Hristo. Mucho Hristo.

En otro orden de cosas hoy ha sido un día de transición bastante rarito. Por lo menos hasta ahora. A ver cuando llegan las rarezas cundientes en forma de tetas. Eso sí que sería una rareza. Pensándolo un poco el día no ha sido tan raro (de momento). Lástima.

Pelotudo, estoy más chingado que la concha de la Obregón. Vamos no me jodas, de alguna forma hay que salir de esta maldita ratonera. Recuerdo cuando escribir me ayudaba a pensar y a aclarar las ideas. Ahora me ayuda a pensar y a embarullarlas todavía más... si cabe. Tal vez debería creer en algo. Y lo jodido es que sé en lo qué. No en Yaveh ni en Jehová. Ni siquiera en el maldito Crom. Debería creer en Mí Mismo y escribirlo en mayúsculas como ellos hace con Él. Tal vez debería actuar como si fuera una puta deidad y pudiera manejar el mundo a mi antojo. Maldita sea, los otros mortales lo hacen. Y son sólo simples mortales. ¿Qué soy yo?

Evidentemente si me clavan un cuchillo la palmaré. Y si esperamos unos cuantos años (espero que muchos) acabaré palmándola de todas todas. Es una pena. Pero no parezco darme cuenta. Obro como si la eternidad entera me estuviera esperando (pero si te está esperando, inocente...). Los sabios no tienen prisa. Yo la tengo pero no apuro.

El otro día leí lo que creo que era un proverbio de Confucio, o algo así. No sé donde lo leí, pero rezaba: "el sabio busca en sí mismo lo que el vulgo busca en los demás". Otra noche, hablando con Santiso (algún día hablaremos de él), me decía algo semejante, que tenía que buscar mi felicidad por mí mismo, sin la necesidad de la ayuda externa de nadie. Y que luego todo caería sobre su propio peso. Así le había ocurrido a él.

No creo en demasiadas cosas y sí en el fruto de las casualidades, pero hay algo en la vida, algo misterioso. Algunas conexiones extrañas entre pensamientos, palabras y situaciones que parecen estar manejadas subterránea y maliciosamente por sabe dios qué oscura (o clara)fuerza extraña. Tal vez (y quizá sea lo más probable) son simples interpretaciones de la mente, que busca acertijos, consejos y experiencias hasta donde no las hay. Pero hay algo raro en todo ello. Da que pensar...

En fin, para terminar por hoy iré al Chimarrao, por variar, donde me tomaré un par de garimbas, por variar, a ver el fútbol, por hacer algo nuevo. Hasta mañana.

lunes, 9 de abril de 2007

Caranza Beach

En un lugar llamado Caranza Beach...

Un domingo por la tarde que en verdad era un lunes. Un lunes a la sombra, cual domingo. La semana santa de los fieles terminaba y daba paso a la de los infieles. A una de tantas. Tantas semanas santas de madrugones y de responsabilidades. El tiempo del pecado tocaba a su fin y apenas si habíamos pecado contra algo que no hubiera sido contra nosotros mismos. Parece que nos encontramos en un terrible período de decadencia que bien podría ser llamado "la gran depresión" si los buenos de los yankis no la hubieran inventado ya. Nadie como ellos para eso. En fin... A ver cómo va esto de los blogs. Me comunicaré aunque sea con la pantalla. Joder.

Dentro de esta decadencia generalizada últimamente me he dedicado a la vida fiestero-contemplativa. Ésto es, pasar las vacaciones viviendo de noche y durmiendo de día, maltratando el hígado y los pulmones y viendo spaghetti westerns a partes desiguales. Mucho más lo primero, por supuesto.

Y en esas circunstancias he encontrado en los spaghetti westerns un ejemplo de lo que nos ocurre a algunos de mi generación en este rincón llamado Cimmeria. Y ala, a deleitarme en el visionado de pelis hechas hace treinta o cuarenta años con un puñado de dolares y no demasiadas pretensiones. Y mira tú, que al final sí que era cierto que la gran mayoría de estas numerosísimas producciones eran bastante fuleras. Pero una gran minoría de ellas no sólo deben considerarse, sino que merecen tenerlas como obras de referencia histórica para comprender sin leer demasiado el funcionamiento del dinero y su clara relación con la muerte y el poder de darla. Su particular relación de amor psicópata, como en Asesinos Natos. El chico y la chica arrasando allá por donde pasan porque una vez les hicieron daño y/o porque descubrieron que eran poderosos.

Qué bella danza de muerte, como le suelen llamar los críticos de cine aficionados con ansias poéticas (como yo) que fue "Hasta que llegó su hora". De pequeño había visto las tres pelis de Clint Eastwood y eran unas de mis favoritas. Tenía grabadas "La muerte tenía un precio" y "El bueno, el feo y el malo" en sendas cintas super regrabadas de VHS y eran una gozada, aunque no comprendieras todo todo lo que había detrás de los ojos de esos que morían y mataban en la pantalla. De pequeño la muerte no parecía tan seria. Una danza de muerte para aquel niño era una danza. Una danza hermosa, cruel, pero una danza. Hoy en día una danza de muerte es eso, una danza de muerte. Parece (y rezo por ello) que vamos por el buen camino, empezamos a ver claridades en esta oscuridad. Quiero decir una danza, pero de muerte.

Esa puta vestida de negro que no se sabe en qué esquina trabaja. Esa puta bailando y los ojos de Eli Wallach clavados en su nuca. Miedo da hasta a los que no la temen. El malote de Henry Fonda no la tenía, en verdad era el puto Demonio, pero se cagó por las bragas mirándole a los ojos a Charles Bronson. Henry era el diablo, sí, el jodido espíritu del mal que todo odia y todo pervierte, es decir, el Hombre. Y Charlie era la puta Muerte, el único malo sincero de todas las puñeteras pelis de vaqueros y de gangsters, y de abogados, y de comedias, y musicales, y de todo el puto mundo de dentro y de fuera de la pantalla, de dentro y de fuera de América, de dentro y de fuera de todo cristo viviente.

En fin, fantasmeo mucho diciéndolo, pero creo que la última escena de "Hasta que llegó su hora", también llamada originalmente "Érase una vez en el Oeste", es mi idealización del encuentro de un hombre con su terrible enemiga. Enemiga sin la cual su vida no tendría sentido. La muerte no es el antónimo de la vida, sino el motor de otras vidas.

Bueno el que haya leído hasta aquí (hasta me hace gracia saber que hasta aquí sólo he leído yo), que no me eche la culpa de nada, pues ya avisé que hoy es domingo por la tarde. O lunes. Y cuándo fue bueno un domingo...? y cuándo fue bueno un lunes...?

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Todo empezó buscando quién sabe qué extraño spaghetti western en la red. Año, director, actores... Si al final no voy a ver ni la mitad de la mitad, pero bueno... Y en esto un blog. Un blog, sí, una cosa desas que me dijo el bueno de Paco, buen amigo de mi buen amigo y primo Pablo, una de esas cosas donde escribir y la gente lo ve y lo comenta y habla y se comunica y no le hace falta un birra en la mano y un truja en la otra para hacerlo. Bueno eso último no lo dijo él, lo dije yo mismo. Y cuando me oí esto último me dije: "el sitio ideal para mí, que siempre me comunico sin garimba ni truja en la mano". Y es que cuando los tengo poco me comunico, y como casi siempre los tengo... Es todo una exageración que amenaza con hacerme doler la cabeza. Voy a escribir un punto y aparte que me estoy agobiando.

Pues eso, que buscaba un spaghetti (a qué tiempos de miseria y hambruna hemos llegado), y me encuetro un blog desos de un tío que habla de las mejores pelis del oeste para él. Y no se contenta el tío con no incluir una de Sergio Leone, en cuyo caso enfadarse o discrepar hubiera sido propio de un fanático (como yo), pero es que además el jambo lo menciona a posta para quemarlo, para llamarle cutre y cansino. Todo porque dice que una vez sentado en su sillón y habiendo alquilado "Érase una vez en América" en dos cintas de VHS porque en una no cabía (o en dos DVDs, no lo recuerdo, pero tampoco cabía mira tú el avance) empieza a ver la escena en que empieza a sonar un teléfono y el Leone va y lo deja sonar una y otra vez ring ring ring, una y otra vez ringrinring mientras poco a poco la cámara se va alejando poco a poco... poco a poco... En fin, típico gesto de cámara (como dicen los expertos "travellin") de Sergio que pretende, supongo, dar emoción y dar que pensar en el teléfono, en la llamada, en el que llama , en el que coge el teléfono, si lo coge, si no lo coge, por qué lo coge, por qué no lo coge... en fin, dar, da tiempo a pensar. Pues no va el tío y se quita la cinta desesperado y va a devolverla al videoclub.

Puedo llegar a comprenderlo, la verdad, pero es que me gustan tanto las pelis de Leone y me estoy dando cuenta que soy tan friki, que tuve que vomitar toda mi ira por atentar contra mi ídolo.

Y aquí pongo todo lo que le vomité y me piro a duchar (bien) y a comer (mejor) porque por extraño que parezca me piro pa Caranza Beach. Quién lo hubiera imaginado hace media hora cuando así titulé el blog sin saber que, casualidades de la vida o danza de muerte, hoy mis huesos acabarían allí.

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Cometieron dos errores…

Me parece mentira que la razón de vuestras palabras cuando dicen que hay westerns mejores que las pelis de Bergman y demás directores "cultos", acabe por convertirse en la sinrazón de calificar de cutre al spaghetti western de Sergio Leone. Los pecados que reclamáis en la primera frase, la vanidad y el narcisismo de los que creen que lo suyo es lo mejor, son vuestros pecados en la segunda.

En serio, consideráis mejor eses cientos de calcos de película de héroe superbueno y divinamente justo que emprende cruzada contra todo lo que se le rebela, lo cual por supuesto es de una maldad diabólica, sean indios, mexicanos, cuatreros o lo que se le ocurra al héroe. Para mí todas esas pelis no son más que cuentos de hadas... por favor, los justos pegando tiros en la frente de los injustos y que vayan al cielo por ello... Sinceramente, no me lo creo, no creo en cuentos de hadas ni en héroes de papel.

No hay ni la millonésima parte de realidad en el western clásico si lo comparamos con el que decís "cutre" spaghetti western. Tal vez el Spaghetti fuese cutre, pero creo (y no puedo afirmarlo porque no he estado allí) que el Oeste de la realidad era también bastante cutre. Viendo como es en la actualidad no le queda más remedio a uno que pensar eso.

Durante mis años de vida nunca me encontrado a un John Wayne dispuesto a dar su pellejo por las injusticias (lo de dar su pellejo es un decir, porque es tan tremendamente bueno en lo suyo que ni el mismo diablo podría hacerle un rasguño al cabrón). Pero abofé que sí me he encontrado a cientos de Buenos, de Feos y de Malos, de tabernas cutres y de forajidos mal nacidos sin la mitad de los dientes y con pinta de forajidos. Pero si vivo rodeado de ellos! y no vivo precisamente en la frontera.

Por otro lado, supongo que hay mentes veloces para las que la que esperar a que cojan el teléfono al señor Leone puede ser un ejercicio de paciencia semejante al de los monjes shaolin allá en su templo. Me pregunto si las personas de mentes tan ávidas no tendrán demasiada prisa por ver cómo el bueno de Johny coge de una puñetera vez su fusil y se carga a todos esos puercos forajidos sin alma y sin perdón...

Por mi parte, no me importa esperar unos minutos por ver al fin cual de los dos puercos da la primera mordida para acabar de una sola vez y para siempre con el aliento del otro. Del otro animal despiadado y carnívoro que dícese que una vez fue un niño triste y solitario que vio cosas que jamás debería haber visto.

Al fin y al cabo llevo esperando y entrenando toda mi vida para venir a vengar junto al mismísimo Satanás los pecados de Sus Hijos. No tengo prisa.

No he venido a jugar al póker ni a beber güiski. He venido a matar a un hombre. A uno que debe morir, como hice yo una vez hace mucho tiempo ante su pálida mirada.

La Muerte no es cosa que se deba tomar con prisa. Más que nada porque La Prisa jamás es buena consejera de La Eternidad.

Y el que esté libre de pecado, que tire la primera bala...

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