lunes, 27 de agosto de 2007

¿Por qué lo llaman "esto" cuando quieren decir "eso"?

Ay ay ay. Curiosas son las diferencias de nomenclatura, las variantes de la palabra pensada y hablada, los caminos del señor... Que gran problema el de la comunicación. Hace tiempo quisieron que estudiásemos la vertical, la horizontal, la informal... Permítanme reír cuando digo que no creo en ninguna de ellas, y para muestra un botón...

Pero a otra cosa, mariposa, que el examen de psicología ya pasó, y lo pincé, como no, muchos años ha. Hablemos de algo interesante. Pero otro día...

lunes, 20 de agosto de 2007

Asalto al Castillo

Un año más me pierdo in situ el asalto irmandiño al castillo de Moeche. Si bien hace dos años no me acuerdo (aunque ahora luzco una camiseta de aquel año comprada éste para refrescar la memoria...), recuerdo que el año pasado me pasaban cosas buenas que yo no quería, o sí quería, o no, o sí, pero recuerdo que me divertí bastante....

De aquella noche pudo salir algo más, pero las tan temidas dudas lo impidieron con el paso de los días. Por única causa mía y mi fase de chimarrismo acuciado, en la que otra cosa que no fuese tajarme como un perro en la susodicha tasca me parecía carente de encanto. Nunca fuimos ángeles, pero a lo mejor alguna vez sí que fuimos alcohólicos...

Muchas cosas han cambiado, la mayoría de ellas en poco tiempo. Es la magia del verano. Lo que meses de festurrio invernal no consiguen alcanzar, en verano puede lograrse casi en un abrir y cerrar de ojos...

El caso es que me encuentro orgulloso y miro atrás y veo que vamos por el buen camino, que es probable que Earl tenga razón y, en definitiva, que cada día todo es más hermoso, más fresco, más razonable y menos caótico. Lo que antaño daba que pensar, hoy sólo puede someterse a la razón, pues pensar se pueden pensar muchas cosas, pero en el fondo sólo tengo un camino que no sé a dónde lleva, pero que no tengo ninguna duda de que es el correcto...

Y me remitiría a las pruebas si no existiese la fe, pero las pruebas pueden aparecer o no, desaparecer, se pueden crear incluso, inventarlas. Las pruebas son lo que necesitamos los débiles para creernos la película, para creer en Earl, el karma o en uno mismo (qué coño). Es muy bonito decir que no se necesitan, cuando se tienen. Ya veremos si, en su ausencia, la fe y la esperanza sustentan nuestras teorías...

El caso es que hoy en día sólo debo tomar conciencia del pasado, recordar los errores, los aciertos y las consecuencias, para así poder valorar lo que tengo. Lo que no pude arrancar en meses de festurrio invernal, y el verano me ha regalado en casi un abrir y cerrar de ojos...

Gracies per estar al Tomi...

martes, 14 de agosto de 2007

Dudas razonables...

Uno no ha batallado en Venarium, no ha recorrido luego Mordor sin otra cosa que llevarse a la boca que restos de orco podrido, para volver a cometer los mismos errores...

Cierto es que no ha nada más aburrido para un guerrero ni para un bardo, que el tiempo de paz, pues en él se olvida el amargo pero vicioso sabor de la sangre. Pero en embaucarse en una guerra como las de antaño, larga, duradera, con cientos de batallas... pues la verdad, tampoco es tan divertido.

Qué mejor que las refriegas aquí, los disturbios allí, las masacres gratuitas más allá, para un trobador pendenciero como yo... Aunque en el fragor de la batalla uno no pueda rematar a sus víctimas porque sus nublados ojos piden clemencia, o exigen una muerte digna... tan llenos de poesía...

Un guerrero curtido en mil batallas no dudaría ni un instante en hendir la espada sobre su vícitma, pero a un bardo como yo me trae demasiados recuerdos del dolor de las grandes guerras.

Por eso tengo... dudas razonables...

lunes, 13 de agosto de 2007

in crescendO

Ay, la vida... Ocurre que cuando los goleadores pasan una crisis durante la que no marcan un puto gol, sólo hay una manera de acabar con esa maldición. Y es precisamente marcando. Y una vez que marques el primero, parece que la portería se ha ensanchado, que las piernas responden mejor y que los defensas y el portero se han vuelto cariñosos... Si antes te intimidaban, ahora eres tú el que mete miedo.

Cuestión de autoestima. Las mismas piernas, la misma estatura, la misma técnica, quizá algo más de entrega, pero sobre todo, seguridad en lugar de timidez.

No hay peor disparo a puerta que un tímido disparo sólo contra el portero. Puede entrar llorando, pero es muy difícil.

Lo que hace falta es tirar un trallo con los huevos hinchados, porque, si bien el 1º o el 2º es probable que acaben en la grada, por lo menos si el tiro va al muñeco puede meterlo pa dentro de la portería, como en Campeones.

Fútbol es fútbol, dijo Boskov.

Goles son amores, dio Manolo Escobar.

Un gran gol es siempre el 1º de muchos que te harán pichichi. No lo dudes. Me lo digo yo.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Devolviendo favores

Hace tiempo tenía una buena amiga a la que yo hacía un férreo marcaje con la noble intención de disfrutar más de ella. Vamos, que me la quería hacer. La intención esa duró mucho tiempo, muchos findes, fiestas, acampadas y bailoteos... Pero ella no respondía a mis requerimientos jejeje. Hasta cierta noche en que, tras bailar unas sevillanas en plena feria de abril, acabamos besándonos... Lo que pare´cería una gran alegría para mis intereses resultó no ser tal. La cosa no funcionaba, había una distonía labial tal vez producto de la ausencia de pasión, tal vez de una simple incompatibilidad amorosa...

El caso es que aquella misma noche mi amiga se me escapó, y acabó en brazos de otro joven con el cual mantuvo y puede que siga manteniendo (el sábado la cosa estaba en vilo) una relación amorosa. Al principio me pareció un poco denigrante el hecho de que, una vez escapada de mis brazos, fuera a caer en otros sin pudor ninguno... Me consolaba pensando en mis adentros que aquel fulano se había comido mis babas. Y a decir verdad, cuando la besé no sentí lo que esperaba...

Pasado el tiempo (mucho), me devolvió el favor mi buena amiga, tan desiteresada e inintencionadamente como lo había hecho yo (la verdad que no era mi intención que encontrara a su amado después de estar conmigo...). Cierto día de verano, concretamente un martes 24 de julio, víspera de la festividad de Galicia, me llamó para convencerme de que fuera yo y mis amigos al festival de la Fraga del Eume. Ella estaba allí con unas amigas, lo cual no podía ser más sugerente...

El caso es que me convenció y decidí acudir a pesar de que no lo tenía pensado ni me lo había siquiera planteado. Y para cuando llegamos a la Fraga, a ella ya le había ido a recoger aquel chaval porque se encontraba enferma. Perfecto, me dije, me lía pa que venga y ahora se marcha antes de que llegue yo. Bueno, pues de fiesta...

Y entrar en consideraciones o tratar de narrar aquella noche se me antoja harto complicado, cansino y prácticamente inviable, motivo por el cual, obviaré cualquier comentario. El caso es que a día de hoy, un par de semanas o tres después, con un futuro incierto pero deseable, sólo puedo darle las gracias por devolverme el favor. Y ya no a ella, sino a destino, la energía o la cosa indescriptible que me hace ver señales en todas partes y que parece guiarme con sabiduría (que no firmeza) cual si mi senda hubiera sido creada por el mismísimo Crom.
..
Pues eso, que gracias...

domingo, 5 de agosto de 2007

Nueva entrada

Mmmm... A veces uno se embriaga, lo embriaga, se deja embriagar, es embriagado o embriaga, todo a partes iguales y embriagada o embriagadoramente.

No se si se me nota el embriague...

Es buena cosa ser amado, amar, ambas cosas o ninguna. Es gran cosa. Importante asunto.

Cuando menos esclarecedor.

Y es que por mucho que se enmarañen las zarzas no logran obtener la oscuridad, no.

La llama del sentimiento siempre arroja luz en la más tenebrosa de las cavernas.

Y sentimientos hay muchos, diversos, poco definidos y a menudo (por no decir siempre) entrelazados, aglutinados y caprichosamente caprichosos en su aparecer.

Pero que bien sientan. Porque embriagado o hundido, sonriete o lloroso, ebrio o borracho o ambas cosas a la vez, o incluso sobrio, uno recuerda que está vivo.

Y ese recuerdo es un bien bien escaso.

Pero no hoy.

¡¡¡Uaaaasssaaaaa!!!