miércoles, 8 de agosto de 2007

Devolviendo favores

Hace tiempo tenía una buena amiga a la que yo hacía un férreo marcaje con la noble intención de disfrutar más de ella. Vamos, que me la quería hacer. La intención esa duró mucho tiempo, muchos findes, fiestas, acampadas y bailoteos... Pero ella no respondía a mis requerimientos jejeje. Hasta cierta noche en que, tras bailar unas sevillanas en plena feria de abril, acabamos besándonos... Lo que pare´cería una gran alegría para mis intereses resultó no ser tal. La cosa no funcionaba, había una distonía labial tal vez producto de la ausencia de pasión, tal vez de una simple incompatibilidad amorosa...

El caso es que aquella misma noche mi amiga se me escapó, y acabó en brazos de otro joven con el cual mantuvo y puede que siga manteniendo (el sábado la cosa estaba en vilo) una relación amorosa. Al principio me pareció un poco denigrante el hecho de que, una vez escapada de mis brazos, fuera a caer en otros sin pudor ninguno... Me consolaba pensando en mis adentros que aquel fulano se había comido mis babas. Y a decir verdad, cuando la besé no sentí lo que esperaba...

Pasado el tiempo (mucho), me devolvió el favor mi buena amiga, tan desiteresada e inintencionadamente como lo había hecho yo (la verdad que no era mi intención que encontrara a su amado después de estar conmigo...). Cierto día de verano, concretamente un martes 24 de julio, víspera de la festividad de Galicia, me llamó para convencerme de que fuera yo y mis amigos al festival de la Fraga del Eume. Ella estaba allí con unas amigas, lo cual no podía ser más sugerente...

El caso es que me convenció y decidí acudir a pesar de que no lo tenía pensado ni me lo había siquiera planteado. Y para cuando llegamos a la Fraga, a ella ya le había ido a recoger aquel chaval porque se encontraba enferma. Perfecto, me dije, me lía pa que venga y ahora se marcha antes de que llegue yo. Bueno, pues de fiesta...

Y entrar en consideraciones o tratar de narrar aquella noche se me antoja harto complicado, cansino y prácticamente inviable, motivo por el cual, obviaré cualquier comentario. El caso es que a día de hoy, un par de semanas o tres después, con un futuro incierto pero deseable, sólo puedo darle las gracias por devolverme el favor. Y ya no a ella, sino a destino, la energía o la cosa indescriptible que me hace ver señales en todas partes y que parece guiarme con sabiduría (que no firmeza) cual si mi senda hubiera sido creada por el mismísimo Crom.
..
Pues eso, que gracias...

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