Mmmm... A veces uno se embriaga, lo embriaga, se deja embriagar, es embriagado o embriaga, todo a partes iguales y embriagada o embriagadoramente.
No se si se me nota el embriague...
Es buena cosa ser amado, amar, ambas cosas o ninguna. Es gran cosa. Importante asunto.
Cuando menos esclarecedor.
Y es que por mucho que se enmarañen las zarzas no logran obtener la oscuridad, no.
La llama del sentimiento siempre arroja luz en la más tenebrosa de las cavernas.
Y sentimientos hay muchos, diversos, poco definidos y a menudo (por no decir siempre) entrelazados, aglutinados y caprichosamente caprichosos en su aparecer.
Pero que bien sientan. Porque embriagado o hundido, sonriete o lloroso, ebrio o borracho o ambas cosas a la vez, o incluso sobrio, uno recuerda que está vivo.
Y ese recuerdo es un bien bien escaso.
Pero no hoy.
¡¡¡Uaaaasssaaaaa!!!
domingo, 5 de agosto de 2007
lunes, 30 de julio de 2007
Ein...
Esos fallos no los puedes tener, eh?
Sin embargo... hablemos un día destos de algo interesante...
Un día destos...
Sin embargo... hablemos un día destos de algo interesante...
Un día destos...
martes, 24 de julio de 2007
A Fraga
Pa prolíficas, semanas asina. Asina como esta, con festivo en medio. Hoy hace un año me pusieron una multa. Hoy hace un año que la espero. Y como no viene de jerga me voy, porq tampoco creo que llegue hoy. Y si llega no estaré, pues a la fraga yo me iré. Prolíficos, dentífircos y poesías aparte, yo que me castigo porque la salud, el deporte y la vida sana me abandona, no puedo más que emocionarme pensando que este martes y este miércoles no serán tales días cualquiera. Aunque lo que si será "diferente" sin lugar a dudas, será el jeves, cuando, de vuelta al tajo, descubra lo muy abandonada que tendré la salud, el deporte, la vida sana y de currar las ganas...
En fin, ya lloraré, pero hoy juas juas juas. Si el sábado parece que fue ayer...
Prolífico, ya lo decía xo...
En fin, ya lloraré, pero hoy juas juas juas. Si el sábado parece que fue ayer...
Prolífico, ya lo decía xo...
lunes, 23 de julio de 2007
Prolífico
Prolífico el cemento
que antes mis pies se extiende
cual fantasma de la sombra
que sobre mi alma
sus brazos tiende.
Prolífico los néctares
de hermosos sabores
que oliendo a rosas
en mi garganta
dejan ardores.
Prolíficas las vistas
en playas y arenales
de estas tierras altas
que recuerdan injustas
a las viejas bacanales.
Prolífico el veneno
que me llega hasta el cerebro
para ver los bellos soles
como sombras tapadas
tras castaños y enebros.
Prolífica la muerte
allá por donde pasa
aunque uno no la tema
calentito y bien
en casa.
Prolífico dentífrico
público y privado
para disguste
del que gusta
de tener todo amarrado.
Es un día bastante prolífico.
Me encargaré de estropearlo.
-------------------------------
Había una vez un circo lleno de alegría y de ilusión...
Había una vez...
Había una...
Había...
...
.
En fin, que iba a decir que había sido un día prolífico, pero como me suena a dentífrico, pues la verdad es que pensandolo bien ni ha sido prolífrico, ni dentífrico ni nada de nada. Ala.
que antes mis pies se extiende
cual fantasma de la sombra
que sobre mi alma
sus brazos tiende.
Prolífico los néctares
de hermosos sabores
que oliendo a rosas
en mi garganta
dejan ardores.
Prolíficas las vistas
en playas y arenales
de estas tierras altas
que recuerdan injustas
a las viejas bacanales.
Prolífico el veneno
que me llega hasta el cerebro
para ver los bellos soles
como sombras tapadas
tras castaños y enebros.
Prolífica la muerte
allá por donde pasa
aunque uno no la tema
calentito y bien
en casa.
Prolífico dentífrico
público y privado
para disguste
del que gusta
de tener todo amarrado.
Es un día bastante prolífico.
Me encargaré de estropearlo.
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Había una vez un circo lleno de alegría y de ilusión...
Había una vez...
Había una...
Había...
...
.
En fin, que iba a decir que había sido un día prolífico, pero como me suena a dentífrico, pues la verdad es que pensandolo bien ni ha sido prolífrico, ni dentífrico ni nada de nada. Ala.
26 horas de sueños
El jueves me acosté a las 6 de la tarde pa echar una siesta y me desperté el viernes a las 7 y pico de la mañana. Ayer domingo (y con circunstancias totalmente diferentes, pues no dormía desde la tarde del sábado) me acosté a las 6 de la tarde de nuevo y me sobé otras 13 horas. La verdad, la explicación, las respuestas... no lo sé. Los efectos... tampoco. Mera anécdota que permite verificar, una vez más, que cuanto más duermo más sueño tengo. Y más duele la espalda. Hoy es un lunes raro... Hay que ir a Tai Chi, y no tengo el cuerpo... desde Ortigueira que no lo tengo...
Cuando duermo, sobre todo a la luz del día, tengo mogollón de sueños, o más bien "flashes" de los que casi nunca recuerdo nada. Pero a veces sí, y pa mi que me estoy volviendo tarumba. Sin comentarios.
La verdad es que fue un finde duro. Por variar hice cosas que no quería hacer, que ya había hecho y que me prometí no hacerlas más. Por suerte siempre hay algo que te devuelve a la realidad. La mala imagen pública, el paso del tiempo, el agotamiento físico, una paloma herida... Los caminos de la salvación son insospechados, inexcrutables, paradójicos. No sé a quién hay que darles las gracias. Pero MIL GRACIAS.
Tengo que acabar con eso. No puedo hacerle caso a mi yo alcoholizado, ese al que le silban las balas en las orejas mientras él hace lo propio con una canción de soledad y desolación. Tengo que dejarlo. La castidad no es tan mala como el arrepentimiento...
El sábado a la mañana, tras pasar unas cuantas horas alcoholiempalmado, una paloma me salvó, y sentí un gran alivio al final, de tal modo que no pude hacer otra cosa que pasear hasta mi barrio con las manos atrás y con un sosiego, una tranquilidad, impropias del momento y de las circunstancias.
Al final, a pocos metros e hogar, decidí pasarme por el viejo bar de los partidos de fútbol, de los puretas, los vinos y las partidas de dados. Allí un artículo de la voz, criticando las drogas (por variar, aunque con algo de razón, y no lo digo sin saber), rezaba "o berro de soidade de Janis non será igualado".
Casi me acaba de hundir en el viejo y feliz mundo, en el de los recuerdos imborrables que uno tiene que borrar (imposible) u olvidar temporalmente (muy difícil) para poder seguir respirando. Pero no. Es el precio de ser un cabrón. El precio de una paloma herida, de un silbido triste, apocalíptico. EL precio de los errores de los que uno se supone que debe aprender.
Pero como todo el mundo sabe, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. O tres. O las que hagan falta.
Menos mal aquella pobre paloma...
Soy un cabrón.
--------------------------------------
Tampoco hay que flagelarse. Para bien o para mal, tan sólo se trata de no hacer lo que no quiero hacer. Y sobre todo, y para no llegar hasta ahí, se trata de HACER LO QUE QUIERO HACER. La cobardía, las consecuencias imaginadas, siempre negativamente, frenan. Y no veas si frenan. Y frenando lo bueno, lo deseado, se acelera lo malo, lo indeseable. Y no porque lo sea objetivamente (seguramente se trate de cosas mejores y más deseables que yo, como demuestra su paciencia y su buena voluntad...), sino porque lo es objetivamente (NO QUIERO NO QUIERO NO QUIERO).
Cuando duermo, sobre todo a la luz del día, tengo mogollón de sueños, o más bien "flashes" de los que casi nunca recuerdo nada. Pero a veces sí, y pa mi que me estoy volviendo tarumba. Sin comentarios.
La verdad es que fue un finde duro. Por variar hice cosas que no quería hacer, que ya había hecho y que me prometí no hacerlas más. Por suerte siempre hay algo que te devuelve a la realidad. La mala imagen pública, el paso del tiempo, el agotamiento físico, una paloma herida... Los caminos de la salvación son insospechados, inexcrutables, paradójicos. No sé a quién hay que darles las gracias. Pero MIL GRACIAS.
Tengo que acabar con eso. No puedo hacerle caso a mi yo alcoholizado, ese al que le silban las balas en las orejas mientras él hace lo propio con una canción de soledad y desolación. Tengo que dejarlo. La castidad no es tan mala como el arrepentimiento...
El sábado a la mañana, tras pasar unas cuantas horas alcoholiempalmado, una paloma me salvó, y sentí un gran alivio al final, de tal modo que no pude hacer otra cosa que pasear hasta mi barrio con las manos atrás y con un sosiego, una tranquilidad, impropias del momento y de las circunstancias.
Al final, a pocos metros e hogar, decidí pasarme por el viejo bar de los partidos de fútbol, de los puretas, los vinos y las partidas de dados. Allí un artículo de la voz, criticando las drogas (por variar, aunque con algo de razón, y no lo digo sin saber), rezaba "o berro de soidade de Janis non será igualado".
Casi me acaba de hundir en el viejo y feliz mundo, en el de los recuerdos imborrables que uno tiene que borrar (imposible) u olvidar temporalmente (muy difícil) para poder seguir respirando. Pero no. Es el precio de ser un cabrón. El precio de una paloma herida, de un silbido triste, apocalíptico. EL precio de los errores de los que uno se supone que debe aprender.
Pero como todo el mundo sabe, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. O tres. O las que hagan falta.
Menos mal aquella pobre paloma...
Soy un cabrón.
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Tampoco hay que flagelarse. Para bien o para mal, tan sólo se trata de no hacer lo que no quiero hacer. Y sobre todo, y para no llegar hasta ahí, se trata de HACER LO QUE QUIERO HACER. La cobardía, las consecuencias imaginadas, siempre negativamente, frenan. Y no veas si frenan. Y frenando lo bueno, lo deseado, se acelera lo malo, lo indeseable. Y no porque lo sea objetivamente (seguramente se trate de cosas mejores y más deseables que yo, como demuestra su paciencia y su buena voluntad...), sino porque lo es objetivamente (NO QUIERO NO QUIERO NO QUIERO).
lunes, 16 de julio de 2007
De vuelta a la realidad
... Vaya finde. Definitivamente el mundocelta mató más neuronas de las esperadas... y no se esperaban pocas, la verdad... Esto de los puntos suspensivos es un vicio...
Y otras cosas ni te cuento...
Dicen que decia un sabio anónimo "para un viaje... cualquier maleta...". Otro sabio conocido, recién elevado desde la categoría de maestro hasta la de dios cimmerio reencarnado, siempre dice "en tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera...".
El verdadero problema, el quid de la cuestión, no es si la maleta o la trinchera es la adecuada, sino el hecho de tambalearse de lado a lado en un campo de minas, con tanto arte, con tanta alegría, que las bombas y las balas que soplan en tus orejas se confunden con la música del garito, sí esa música que ni escuchaste...
Las maletas son para los viajes. Las trincheras pa las batallas. Los puntos suspensivos para divertirse. Y los litros de alcohol para hacer más corta e intensa la vida...
¿Pero qué vida?
Llegado el punto en que la intoxicación de atómos te vuelve invulnerable a los efectos secundarios de las bombas atómicas... Habiendo sobrevivido a bombardeos que, comparados con el de la playa de Omaha, podrían más bien llamarse apocalipsis... Teniendo aguantado lo que tenemos aguantado... se nos antoja bastante triste la idea de la paz mundial.
Porque si algo nos caracteriza es ese no enterarnos de nada, piedra filosofal de nuestra supervivencia mental.
Pero ahora que lo pienso...
Las supervivencias siempre se dan en verano, bajo los pálidos rayos de una lúna abrasadora. Y bajo los efectos secundarios del cobalto G.
Bomba aquí, bomba allá, ráfaga por acá, comando orco por acolá... y en el medio de todo el ajetreo, unos pocos locos, inconscientes del peligro, tambaleándose de lado a lado agarrados a un cubata de 800 pesetas y regateando a la muerte, sin darse cuenta, hasta bien entrado el amanecer...
Puntos suspensivos...
Y otras cosas ni te cuento...
Dicen que decia un sabio anónimo "para un viaje... cualquier maleta...". Otro sabio conocido, recién elevado desde la categoría de maestro hasta la de dios cimmerio reencarnado, siempre dice "en tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera...".
El verdadero problema, el quid de la cuestión, no es si la maleta o la trinchera es la adecuada, sino el hecho de tambalearse de lado a lado en un campo de minas, con tanto arte, con tanta alegría, que las bombas y las balas que soplan en tus orejas se confunden con la música del garito, sí esa música que ni escuchaste...
Las maletas son para los viajes. Las trincheras pa las batallas. Los puntos suspensivos para divertirse. Y los litros de alcohol para hacer más corta e intensa la vida...
¿Pero qué vida?
Llegado el punto en que la intoxicación de atómos te vuelve invulnerable a los efectos secundarios de las bombas atómicas... Habiendo sobrevivido a bombardeos que, comparados con el de la playa de Omaha, podrían más bien llamarse apocalipsis... Teniendo aguantado lo que tenemos aguantado... se nos antoja bastante triste la idea de la paz mundial.
Porque si algo nos caracteriza es ese no enterarnos de nada, piedra filosofal de nuestra supervivencia mental.
Pero ahora que lo pienso...
Las supervivencias siempre se dan en verano, bajo los pálidos rayos de una lúna abrasadora. Y bajo los efectos secundarios del cobalto G.
Bomba aquí, bomba allá, ráfaga por acá, comando orco por acolá... y en el medio de todo el ajetreo, unos pocos locos, inconscientes del peligro, tambaleándose de lado a lado agarrados a un cubata de 800 pesetas y regateando a la muerte, sin darse cuenta, hasta bien entrado el amanecer...
Puntos suspensivos...
viernes, 13 de julio de 2007
Del Tai Chi Chuan al Mundocelta
No sé cómo definir el devenir de los acontecimientos. Demasiadas cosas que contar pero pocas reseñables. Parece mentira la cantidad de dedicación que puede otorgar mi coco a una cosa, y lo rápido y fácil que cambia de tercio. Si el Tai Chi, el footing y la vida sana se iban a imponer, tuvo que llegar Ortigueira...
Ah, Ortigueira, paríso de sensaciones, conglomerado de gentes y símbolo del buen rollo, de la socialización y a la vez del encierro del atrapao. Un teclado me llevé. El pobre llevaba toda la vida entre 4 paredes y delante de una pantalla. Ya era hora de que viviera un poco...
Debería aprender de mis propias palabras. Ahora las teclas de ese viejo amigo están repartidas por la geografía gallega, y quién sabe si la española...
Vivió como un solitario, pero murió en conjunción con el mundo.
Esperemos no tener que morir para ver el puto teatro mágico.
Ah, Ortigueira, paríso de sensaciones, conglomerado de gentes y símbolo del buen rollo, de la socialización y a la vez del encierro del atrapao. Un teclado me llevé. El pobre llevaba toda la vida entre 4 paredes y delante de una pantalla. Ya era hora de que viviera un poco...
Debería aprender de mis propias palabras. Ahora las teclas de ese viejo amigo están repartidas por la geografía gallega, y quién sabe si la española...
Vivió como un solitario, pero murió en conjunción con el mundo.
Esperemos no tener que morir para ver el puto teatro mágico.
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